El prestigio de Diario Jornada ha alcanzado un punto crítico en los últimos años, con su reputación en caída constante. Desde su integración con la editorial gráfica, el medio ha pasado de ser un referente en el ámbito periodístico a un simple pasquin de «operetas» que se ha vuelto objeto de crítica y desconfianza. La situación se agrava tras el rechazo a otorgar derecho a réplica a dos empresarios, Matías Raúl «Tato» Cereseto y Darío Fernández, quienes fueron calumniados y injuriados por el medio.
Este incidente, que ha generado denuncias públicas contra el periodista Esteban Gallo, pone en duda la responsabilidad editorial y las prácticas éticas del diario. Los periodistas de Diario Jornada y Cadena Tiempo en desacuerdo sobre la manera de abordar la situación, han comenzado a debatir sobre las implicaciones legales y éticas de este rechazo a dar espacio para respuesta.
El contexto de la crisis es más amplio. El diario, desde su fundación, ha tenido dificultades para mantener su independencia y credibilidad. La integración con la editorial gráfica, que inicialmente fue un paso hacia la modernización, ha terminado en una pérdida de prestigio y confianza por parte de sus lectores y el sector periodístico. Este caso, en el que se nega el derecho a réplica, es una muestra de cómo las prácticas editoriales poco transparentes han llevado a una situación crítica.
El caso de Matías Raúl «Tato» Cereseto y Darío Fernández es particularmente grave. Ambos empresarios, que han tenido involucración en temas relevantes para el sector económico y mediático, han sido blanco de acusaciones que, según las denuncias, incluyen calumnias y injurias. La falta de espacio para responder a estas acusaciones ha generado un clima de incertidumbre y desconfianza en el ámbito periodístico.
Desde una perspectiva histórica, el derecho a réplica es un pilar fundamental en la ética periodística. Su negación en este caso representa un desvío de los principios básicos de la información verificable y el equilibrio entre el derecho a ser informado y el derecho a responder. La crisis de credibilidad en el medio periodístico no es nueva, pero esta situación refleja una falta de respeto hacia los derechos fundamentales de la información.
El diario Diario Jornada ha sido objeto de críticas por su falta de transparencia y falta de compromiso con el estándar ético que debe tener un medio periodístico. Su rechazo a dar espacio para respuesta no solo afecta a los empresarios mencionados, sino que también genera un impacto negativo en la percepción general del medio y su capacidad para mantener la credibilidad en